martes, 30 de diciembre de 2008

Nunca subas a los juegos de la plaza si acabas de comer pochoclos

El otro dia me dieron ganas de comprarme un triciclo, y si, me compre uno.
Uno de esos con 5 asientos (incluyendo el del conductor).
Los cañitos son blancos y las ruedas naranjas, la verdad queda pipi cucu.
El tema era que yo queria sacar a pasear a alguien, porque la verdad salir solo teniendo 5 asientos es un desperdicio.
Asi que lo invite a Tommy un amigo imaginario que se quiso sentar en el ultimo asiento. Vinieron 2 amigas y uno de mis gatitos.
Arrancamos desde casa con destino a la plaza, esa que alguna vez nos imaginamos con muchos juegos de colores y toboganes, la vuelta el mundo, etc.
Cuando llegamos a la esquina del parque nos cruzamos con el pochoclero y el gatito meta pedir pochoclos, asi que me baje de mi emocion tricical y le compre 2 paquetes esos de bolsa grande.
Habremos pegado 5 vueltas al parque cuando nos dimos cuenta que era mejor bajar y jugar a alguno de los juegos, para colmo el gato estaba atragantado de tanto pochoclo y ya estaba pidiendo algo para tomar.
Compramos una limonada extra large, que traia pulpa de lima y de limon.
Tomamos un poquito cada uno y subimos a la montaña magica.
La verdad era el juego que mas me gustaba y como caprichoso que soy elegi yo a cual queria subir. Asi que invite una vuelta a la montaña magica.
Constaba de un vehiculo que flotaba en el aire, que iba guiado a traves de un camino de nubes espumosas bien blancas.
Cuando arranco este autito volador nos asustamos los 5 y gritamos y nos reimos al mismo tiempo.
Se elevo muy rapido y casi pero casi casi tocamos un rayito de sol.
Hubiese sido algo maravilloso eso de tocar el rayito de sol, y saben porque? porque nadie puede tocarlos a menos que se lo proponga y como nosotros fuimos sorprendidos por este vehiculo que nos llevo tan alto, nos perdimos la oportunidad.
Hasta ese momento era todo maravilloso. Yo estaba contento de que mis 2 amigas, mi gatito y Tommy estemos ahi. Tommy solo se reia y me decia cosas al oido como siempre, mientras que mis dos amigas pegaban gritos y risas y el gatito seguia tomando la limonada extra large. Era hermoso ver como pasabamos entre medio de nubes, de casas, de arboles... era hermoso, volabamos como pajaritos. Pero no nos dimos cuenta de algo, que el gato habia comido pochoclo!. Es algo que no se puede hacer porque si vos subis a los juegos de la plaza si acabas de comer pochoclos y encima los mezclas con limonada extra large (no es lo mismo limonada mini, porque tiene menos gas)
puede ser que la pases mal. Y asi fue, por culpa de que el gato habia comido los pochoclos y tomado la limonada, tuvimos que bajarnos y volver en el triciclo a casa (no quiero contarles como fue el momento en que el gato nos dio la noticia porque es demasiado asqueroso).
La vuelta estuvo linda, vimos como el sol caia detras de los edificios y como Tommy lo retaba a mi gatito por no darse cuenta que no podia subir a los juegos de la plaza si acababa de comer pochoclos (y encima con limonada!).

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